Francesca Woodman

La historia de la norteamericana Francesca Woodman se reduce a un intervalo de tan sólo 23 años, desde el día en que nació hasta su precaria muerte. En esos 23 años, su producción artística –que empezó cuando apenas tenía 13– quedó vertida entre fotografías y poemas, siendo sus fotografías las que marcaron significativamente una huella más profunda. Pocos autores han tratado como ella el tema de la disolución del sujeto. La cámara era esa mirada objetiva que permitía analizar su yo y disolverlo elevándolo a una atmósfera misteriosa y profunda. Woodman experimentaba con su existencia, la mayoría de sus modelos eran ella misma: cuerpos desnudos a medio descubrir y encerrados en vitrinas, paredes desnudas, composiciones oblicuas, movimientos en tensión, sangre, ruinas, sombras, rostros borrosos y la muerte siempre presente. Cuando se suicidó –1981– atravesaba una profunda depresión. Desafortunadamente, sus obras no gozaban de la repercusión que ella merecía. Escribió una pequeña nota antes de morir –saltó desde la ventana de su apartamento en Nueva York– que contenía las siguientes palabras:
“Mi vida en este punto es como un sedimento muy viejo en una taza de café y preferiría morir joven dejando varias realizaciones… en vez de ir borrando atropelladamente todas estas cosas delicadas”
Garry Winogrand: cazando elefantes en La Gran Manzana

Heredero de Henri Cartier-Bresson, Garry Winogrand aparece en el parnaso de los fotógrafos como una extraña consecuencia de los postulados teóricos de aquél. Cuentan en sus innumerables biografías que el artista norteamericano se calzaba su Leica M4 (a la que ajustaba un inconfundible gran angular) y se lanzaba a la calle a buscar esos precisos instantes en los que la realidad cuaja en un solo encuadre, que se llena de elementos que son significativos por su mera contigüidad temporal y espacial. Es por ello que este portento de artista siempre criticó la fotografía académica y las fotos bonitas, para convertirse en el estandarte de una fotografía ontológica, que busca antes sorprender los hilos que traman lo real que la ley de los tercios. Las fotos de Winogrand están repletas de horizontes interminables y torcidos, encuadres forzados y situaciones que pendulan entre lo grotesco y lo poético. A su muerte dejó cajones y más cajones repletos de negativos sin revelar, como el que deja pequeños tesoros velados en los que reside lo más valioso de la realidad: lo asombroso.
Exposición del fotógrafo Henri Cartier-Bresson en Cádiz

Hasta el 7 de septiembre tenemos la oportunidad de ver, en el Castillo de Santa Catalina (Cádiz), una selección de 133 fotografías de Henri Cartier-Bresson, uno de los fotógrafos más importantes de todos los tiempos que supo retratar con su mirada el siglo XX. Las fotografías abarcan hechos tan importantes como la cremación de Gandhi.
Más información en el Ayuntamiento de Cádiz