Los tiempos han cambiado: la industria musical desde el músico
Estos dÃas están siendo determinantes para el ámbito de la música en España, y es de vital importancia que se reabran viejos y nuevos debates acerca de la industria musical española. Todo el mundo sabe que Internet ha fomentado, no sólo la posibilidad de dar a conocer nuevos o viejos trabajos que quedaron en el olvido, sino que los artistas puedan promocionar sus trabajos sin necesidad de una economÃa de por medio y, sobre todo, sin depender necesariamente de unos intermediarios actualmente en tela de juicio.
Comencemos por el principio; la situación es insostenible: las discográficas han dejado de publicar tantos discos, los presupuestos para grabaciones se han recortado o, directamente, se han suspendido –hoy en dÃa, el artista prácticamente ha de pagar la grabación de su disco para que luego la discográfica pase a ser un mero vehÃculo que de a conocer la obra a los medios informativos–. Hay que tener en cuenta que hacer un disco –y no digo el soporte fÃsico, el CD– cuesta dinero, y mucho. Sólo el dÃa de grabación en un estudio, dependiendo de quién lo grabe, cuesta unos 370 euros. Es decir, que sólo cinco dÃas son 1.850 euros. De esos dÃas, dos o tres son para grabar y el resto para mezclar (eso si la misma persona que graba también hace la mezcla). Y si quieres arreglos de cuerda, o un trompetista, o algún músico especÃfico, has de sumarle a todo otros 300-400 euros por persona y sesión de estudio de grabación.
Después de la grabación viene la masterización, último proceso “creativo”. Si vas a publicar vinilo y CD, la masterización te puede salir por unos 1.200 euros. Si fabricas sólo en CD no te libras de los 600 euros –todo depende de si tu disco tiene muchas o pocas canciones–. Y luego, por último, la fábrica, en la que te puedes dejar unos 2.000 euros por 300 copias de vinilo y 1.000 de CD. Es decir, que estamos hablando de un mÃnimo de 5.000 euros por hacer un disco de tirada pequeña. Y todo partiendo de que apenas son cinco dÃas de estudio. Pero, ¿qué son cinco dÃas de grabación y mezcla para un disco en el que se ha estado trabajando, al menos, un año de tu vida? Contando con que, tal y como está la cosa, el artista no se puede ni plantearse el pagar a músicos de apoyo, que también viven de todo esto. Asà está la cosa.
Esto ha provocado que los artistas fomenten los pequeños estudios –que proporcionan una dudosa calidad, desde luego no profesional– o incluso los estudios caseros, como si el sonido no importase en la elaboración del disco. Los buenos aparatos cuestan mucho dinero; sólo un buen micrófono para voz, como puede ser el Neuman u87, cuesta 2.270 euros. Y una buena mesa de mezcla, entre 10.000 y 25.000 euros. Esto no ha de ser tomado en broma; las canciones requieren de un sonido especÃfico ,y no se puede obviar la importancia del sonido en la música. Y es interesante, en este aspecto, destacar el sentido de los vinilos no como meros productos-fetiche, sino como la garantÃa de la mejor calidad de sonido. Hoy en dÃa se ha de insistir en la importancia de las distinciones en la calidad, que el usuario se informe y decida con conocimiento qué calidad de sonido consumir. Pero el mp3, y su sentido divulgativo, es una realidad.
Asà y con todo, no se venden discos, y este es el principal problema de las discográficas, lo que lleva a que muchas –principalmente, las multinacionales– centren el problema en las descargas de Internet. He visto que muchas personas se preguntan cómo puede ser un disco tan caro cuando cuesta tan poco hacer un CD. ¿Creéis que 12-15 euros por un disco es caro teniendo en cuenta todo el proceso que cuesta hacerlo? Porque no se trata de pagar un mero CD (que a las grandes empresas les cuesta apenas unos céntimos) se trata de compensar el proceso de elaboración de un disco, de recuperar los gastos perdidos, dejando a un lado el tema de si se puede vivir o no de la industria de la música; estoy hablando de algo mÃnimo y básico. Pero claro, el problema es a dónde va a parar el dinero con el que se paga un disco, esos 12-15 euros, y es que la mayorÃa se lo llevan la distribuidora y la tienda. Nada para el artista –que, sin embargo, es el autor de todo el asunto– y poco para la discográfica –que financia el disco, se encarga de su soporte fÃsico y ayuda en su promoción–. Esto hace que las discográficas se planteen el siguiente dilema: ¿para qué vamos a seguir pagando a los artistas en su elaboración de los discos, si ni siquiera recuperamos el dinero de ese proceso con la venta de los mismos? Es una situación alarmante. Los artistas se están dando cuenta de que es más rentable para ellos dar a conocer su música mediante internet, autoeditar sus trabajos y costearse el estudio, y luego recuperar el dinero mediante los conciertos. Es decir, que lo que el artista está entendiendo es que cada vez los intermediarios tienen menos sentido en el proceso industrial de su música, porque los beneficios que le proporcionan son lastimosos y prácticamente inexistentes. Hoy en dÃa son más artistas los que han tomado conciencia de la inutilidad de los intermediarios, y son ya muchos los que optan por licenciar sus trabajos bajo Creative Commons y no mediante SGAE.
A dÃa de hoy la música goza de unas posibilidades de expansión como nunca las tuvo. Internet y el intercambio de discos favorece enormemente el consumo de la música. Pero claro, parece que con todo lo que está planteando el gobierno, se quiere favorecer a unas ciertas minorÃas –ricas– que en la mayorÃa ni siquiera son autores, y se está olvidando el diálogo con los que de verdad tienen que decir acerca de todo esto: los artistas. La industria discográfica tiene que cambiar su modelo de negocio –sin necesidad de entrar en lo único que da de comer al músico, los conciertos–. Ha de saber adecuarse a la actual sociedad, escuchar a los consumidores de música –la gente va a más conciertos que nunca– y a los artistas. Ya hay muchas discográficas independientes que están a favor de las descargas por internet, porque saben que el problema está en otro lado, en el modelo de su negocio, en la dificultad de plantear nuevas salidas. Lo que el gobierno debe hacer, a mi juicio, es ayudar en el planteamiento de esas salidas para que la industria de la música se adapte a los nuevos tiempos. Se ha de escuchar a la mayorÃa de los artistas, y no sólo a los que salen en la tele o los que están en discográficas multinacionales. La realidad es otra: el problema no está en las descargas, sino en que la industria actual se aferra a un modelo de negocio –la del soporte fÃsico– que no se corresponde con las necesidades actuales de la sociedad.
7 de December, 2009 a las 7:09 am
[...] Los tiempos han cambiado: una perspectiva de la industria musical desde el artista [...]
7 de December, 2009 a las 7:54 am
Bastante bueno tu artÃculo.
De todas formas dices, que crear un disco cuesta unos 5.000 €. Es decir que con que vendas 1.000 unidades a 20 €. SerÃan 20.000 € que serÃa 4 veces más de lo que te costó crear el disco.
Aquà hay dos problemas. Si se venden muchas unidades, mientras que en otros productos baja el precio. En los discos, se mantiene casi siempre.
Es decir yo no veo que al venderse 20.000 unidades el disco baje a 10 €, por ejemplo.
Y por otro lado. Significa que si no eres muy bueno, puedes amortizar el precio del disco igualmente. Es decir si vendes el disco por 20 € y haces mil ventas. Son 20.000 y sà muy bien, pero a lo mejor si vendieses el disco a 10 €, tendrÃas que hacer 2.000 ventas para conseguir esos 20.000 €
Aun asà esas 2.000 ventas serÃan más factibles al ser el precio más bajo.
Pero salvo eso, muy buen artÃculo.
Salu2
7 de December, 2009 a las 8:03 am
Nova6Ko,
Estoy totalmente de acuerdo. Yo soy músico, estoy en una discográfica, y el disco lo vendo a 10 euros (en mano) o a 12 (con gastos de envÃo incluÃdos), y aún asà no se recuperan gastos. Pero la idea era dejar claro que es necesaria una compensación económica, que hoy en dÃa se deposita esa confianza en la venta del disco (sÃ, excesiva, hay discos que cuestan 18-20 euros), pero que ese modelo de negocio ya no tiene sentido porque es evidente que la gente no lo quiere. Y además lo más triste de todo, es que son las distribuidoras y las tiendas los que encarecen la base para que se gane un mayor porcentaje, de lo que ni el artista ni la discográfica ve un duro.
Gracias por dejar tu comentario y saludos.
7 de December, 2009 a las 11:22 am
Cifras aparte estoy de acuerdo con la filosofÃa del artÃculo.
HabrÃa que empezar haciendo un poco de historia y me remito al comienzo: El que vino a joder el invento fue precisamente el inventor: Thomas Alvah Edison a finales del XIX. A partir del “invento” algo que habÃa sido parte sustancial del género humano (probablemenete desde poco antes de que empezáramos a hablar), la música, pasó de ser arte a ser negocio (sin perder por completo la parte artÃstica). La grabación masiva con el único fin de hacer negocio subvirtió el objeto en sà mismo. Igual que antes de las grabaciones existÃa el derecho de copia por copiar partituras, hemos llegado a un nuevo cambio de tecnologÃa y a él tendremos que adaptarnos. No tengo tiempo para dedicarme a eso pero lanzo el reto para algún historiador que necesite un buen tema para su tesis: Historia de la música desde la aparición de las grabaciones fonográficas. Influencia de las mismas en la propia música y en los músicos a lo largo del siglo XX.
Un enlace de las primeras moscas que quedaron presas en el pastel de oÃrse interpretar reiteradamente:
http://www.nps.gov/archive/edis/edisonia/audio/EDIS-SRP-0204-09.mp3