Reedición: “La condesa sangrienta”, de Alejandra Pizarnik

Libros del Zorro Rojo, una pequeña editorial independiente, reedita este macabro texto publicado originariamente en 1971, de la poetisa argentina Alejandra Pizarnik. Hasta ahora, podíamos ubicarlo dentro de la Prosa completa editada por Lumen. Inicialmente, fue tan sólo un artículo que ella escribió como reseña para una revista. La historia de La condesa sangrienta retrata a Erzébet Báthory, una asesina que acometía crímenes atroces para conseguir ser eternamente joven. Su fuente de inspiración fue Valentine Penrose, quien recopiló, para su libro, unas 650 páginas de documentos y relaciones sobre la condesa. La condesa sangrienta es uno de los textos más importantes de la obra en prosa de Pizarnik. Ella misma lo defendió creyendo que ese texto constituía el estilo con el que se sentía más comoda, tal y como describió en uno de los pasajes de su diario:
¿Cuál es mi estilo? Creo que el del artículo de la condesa. Insisto, una y otra vez, en la fascinación por el tema de mi nota. Nunca después volvió a sucederme algo parecido.
Es difícil clasificar La condesa sangrienta. Sus límites rodean el ensayo, el relato y la prosa poética, siendo prácticamente un texto inclasificable que se nutre de horror, oscuridad y perversión sexual.
Para esta edición se ha contado con 30 ilustraciones de Santiago Caruso.
Editorial: Libros del Zorro Rojo
Páginas: 60
Jan Svankmajer: Darkness, Light, Darkness (corto)

Un proceso constructivo
Garry Winogrand: cazando elefantes en La Gran Manzana

Heredero de Henri Cartier-Bresson, Garry Winogrand aparece en el parnaso de los fotógrafos como una extraña consecuencia de los postulados teóricos de aquél. Cuentan en sus innumerables biografías que el artista norteamericano se calzaba su Leica M4 (a la que ajustaba un inconfundible gran angular) y se lanzaba a la calle a buscar esos precisos instantes en los que la realidad cuaja en un solo encuadre, que se llena de elementos que son significativos por su mera contigüidad temporal y espacial. Es por ello que este portento de artista siempre criticó la fotografía académica y las fotos bonitas, para convertirse en el estandarte de una fotografía ontológica, que busca antes sorprender los hilos que traman lo real que la ley de los tercios. Las fotos de Winogrand están repletas de horizontes interminables y torcidos, encuadres forzados y situaciones que pendulan entre lo grotesco y lo poético. A su muerte dejó cajones y más cajones repletos de negativos sin revelar, como el que deja pequeños tesoros velados en los que reside lo más valioso de la realidad: lo asombroso.
Canciones en el cogote: Ease Down The Road, Bonnie Prince Billy

El amigo de las barbas
Bonnie “Prince” Billy es el pseudónimo de Will Oldham, este hombre-barbas de aspecto nietzscheano. No tenemos miedo de decir que es uno de nuestros músicos predilectos, y que es posible que visite nuestro blog con bastante asiduidad. Hoy es el protagonista de Canciones en el cogote. Nuestra elegida, Ease Down The Road (algo así como decir “voy relajado por el camino”), es de esas canciones que se te meten tanto en la cabeza que casi forman parte de ella. Para nosotros ya es casi una membrana. Su temática es una sencilla canción de amor. Tan sencilla y delicada como genial.
Un día, un relato: Carta a una señorita en París, Julio Cortázar
Hoy lunes os ofrecemos uno de nuestros relatos favoritos: Carta a una señorita en París, segundo cuento del Bestiario de Julio Cortázar, publicado en 1951.